Bisbal-ăscu, o como Miami esta de moda en Eurovisión

No vengo aquí a mentir. Eurovisión me pone, me pone cantidad. Y es que el amado y odiado festival de la canción europea se ha convertido prácticamente desde sus primeros años de historia en un debate de índole dicotómica en cualquier parte del mundo europeizado, menos los yankees, que ya tienen suficiente espectáculo con la fantasía de Trump. De todas formas, Eurovisión gusta por lo poliédrico de su conjugación. Por la simplista complejidad que encuadra. Eurovisión es el show televisivo más longevo de la televisión y esto se debe en parte a su extravagancia, su folclore, su innovación, su votación y, por que no decirlo, sus momentos mágicos

Momentos mágicos como el que vivimos hace un par de días cuando la retransmisión oficial de la televisión rumana dió a conocer al mundo las puestas en escena de las principales candidatas preseleccionadas por el ente televisivo. La velada fue más o menos habitual con luces por todos los costados, invitadas de honor como De Forest y Netta (sendas ganadoras del festival en diferentes años) y recaps continuos pidiendo el voto a los espectadores.

Todo cambió de todas maneras cuando apareció en uno de esos resumenes un rejuvenecido David Bisbal aportando su granito de arena a una de las propuestas que si no llega a ser por el, irreconocible por otro lado sin sus míticos rizos, podría haber pasado inadvertido de forma completa. ¿No crees que esto sea posible? Mira el video y no niegues que te sorprende:

 

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